Gracias al sushi, el alga nori es quizás el alga más conocida en la cocina. Pero aparte de usarse en muchas variedades de sushi, se emplea también en ensaladas, guisos y sopas.
Imagen Kristikina
El alga nori es de una tonalidad purpúrea, pero justo después de su tratamiento y secado se vuelve casi negra y cuando esta cocinada su color cambia a verde.
Su sabor es marino, debido a la concentración de minerales y aminoácidos que le proporcionan un sabor salado. Los valores nutritivos de éstas y otras algas son muy destacados, esa es una de las principales razones por las que su consumo no ha dejado de crecer en los últimos años.
Las algas nori son ricas en calcio, proteínas, hierro, yodo, potasio, magnesio, provitamina A y fibra entre otros, esenciales para nuestro organismo, lo que convierte su consumo en una buena y sabrosa idea.
La forma más habitual de encontrarlas en el mercado es en forma de unas láminas finas, como si de una hoja de papel se tratara, que es la forma que se necesita para preparar el sushi. Para preparlo, no es conveniente mojar previamente las algas porque pierden muchos de sus nutrientes, con la humedad del propio arroz será suficiente para que la hoja se vaya enrollando sin romperse.
Pero evidentemente, el uso de estas algas va mucho más allá del sushi. En ensaladas, sopas, purés y en salteados son también deliciosas y muy usadas por cocineros de todo el mundo.