Cervezas trapenses
Cervezas rubias, negras, de trigo, clásicas, pilsen, bock, de abadía, trapenses, afrutadas, tradicionales belgas, escocesas, inglesas tipo ale… en el mundo de las cervezas tenemos todo un paraíso de sabores tradicionales; de gustos variados que nos refrescarán el paladar y que nos permitirán saborear el placer de una buena bebida tanto en verano como en invierno…
A lo largo de sucesivos artículos, intentaremos introducirnos en cada una de sus variantes, y nos centraremos, especialmente, con cada post, en una de ellas.


Y qué mejor comienzo que hacerlo con una gama de cervezas de auténtico sabor. Cervezas que, si bien, tienen el mismo tipo de elaboración que las cervezas de abadía, reciben su nombre por haber sido elaboradas en una de las 7 abadías trapenses que existen en el mundo: 6 en Bélgica y 1 en Holanda. Efectivamente, hablamos de las cervezas trapenses; para muchos cerveceros, las mejores cervezas del mundo, aunque entrar en el juego de las comparaciones en materia de sabor, sea algo muy subjetivo.
Los 6 monasterios trapenses belgas a los que hacemos mención son: Chimay, Westmalle, Orval, Rochefort, Achel y Westleveren. En Holanda, el único monasterio trapense que existe es el de Koningschoeven, donde se elabora la conocida “La Trappe”. De este modo, entre estos 7 monasterios se distribuyen la elaboración de hasta 7 marcas de cervezas divididas en hasta 20 variedades.
Son las cervezas de abadía, cervezas de fermentación alta, que se diferencian de las tradicionales por utilizar un agua más dura, con más cantidad en sal, pero, sobre todo, porque son las únicas que realmente se elaboran dentro de una abadía trapense. Ni tan siquiera las conocidas cervezas de abadía lo hacen dentro de los muros de un monasterio, sino en fábricas especiales. Son, en el caso de las trapenses, los propios monjes los que elaboran este caldo.
Estas cervezas son generalmente fuertes, pues pueden alcanzar una graduación alcohólica de entre 6º y 12º. Su color se mueve entre el rojo cobrizo hasta el negro. Sufren una segunda fermentación en botella, lo que les confiere un sabor más amargo y tostado, y se caracterizan por su abundante espuma caramelizada. Su acompañamiento ideal es una buena tabla de quesos, e incluso con carnes.
Un detalle curioso e importante. Cada marca de cerveza tiene su propia copa donde ha de servirse. Si bien, este detalle era característico de las cervezas trapenses, hoy día, se extiende a casi todas las cervezas del mundo. Es importante, porque en cervezas de sabor pronunciado como son las trapenses, el usar una u otra copa les puede llegar a alterar el sabor para el buen cervecero. Recordemos por ejemplo el caso de tomar un buen vino en una copa clásica de vino o hacerlo en un vaso de los de cocina: indudablemente no nos sabrá igual. Pues con estas cervezas ocurre igual. Cada marca tiene su manera de servir la cerveza… y es que no es lo mismo ni el olor, ni el sabor, ni la espuma que se consigue con una copa de cuello estrecho a una de cuello ancho.
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Comentarios al artículo
1
Fecha: August 7, 2007 at 8:51 am
[...] sí, no podremos disfrutar de una cerveza ni de una copa de vino porque está prohibida la venta de alcohol en el local y, rodeados de un [...]
2
Fecha: August 16, 2007 at 7:49 am
[...] cerveza forma parte de un conjunto de cervezas de origen trapense, únicas por su sabor, en el mundo, de las que sólo hay siete marcas. No obstante, por sus [...]
3
Fecha: August 21, 2007 at 4:17 am
[...] en artículos anteriores mencionamos que existen solamente siete cervezas trapenses en el mundo: Orval, Westmalle, Rochefort, Chimay, Achel y Westleveren. Él último de los [...]








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