Chimay Azul: el placer de una gran cerveza trapense

Hay placeres que se recuerdan siempre. El buen amante de la cerveza, aquél al que les gusta sentarse a la mesa, sea en casa o en una terraza, seguro que disfruta paladeando lentamente una buena cerveza de abadía. Así es la Chimay Azul, una cerveza que una vez la hayas probado la recordarás siempre.
La Chimay Azul es una cerveza oscura que nació en la localidad del mismo nombre en Bélgica, cerca de la frontera con Francia, donde los monjes trapenses levantaron una abadía cisterciense en el año 1850. Ya en el año 1862 elaboraron su primera cerveza respetando todas las tradiciones ancestrales que para la elaboración de estos caldos se seguían: elaboración natural, y alta fermentación, seguida de una segunda fermentación en botella.
La Chimay Azul tiene 9º y es de un color granate muy oscuro. Su sabor es caramelizado y algo dulzón al principio, para dejar un retrogusto amargo a lúpulo y malta. Su aroma es intenso a levadura con un ligero toque a rosas. La espuma es muy densa, lo que la convierte en su característica principal. De un color blanco turbio, casi amarillento, forma una corona perfecta de casi dos centímetros si sabemos servirla bien que se disipa en unos minutos para dejar un círculo central por el que escapan las pequeñas burbujas del fondo de la copa.
Tiene la Chimay Azul una copa en forma de caliz muy adecuada para el tipo de cerveza que es. Para servirla hemos de coger la botella e inclinarla de modo que la cerveza caiga lentamente sobre el lateral de la copa; cuando quede una tercera parte de la cerveza en la botella ponemos recta la copa para que caiga recta en el centro y crear de ese modo la espuma, que habremos de calcular, sea de un centímetro de alto aproximadamente. Justo antes de echar el final, removemos el fondo de la botella, pues la segunda fermentación crea unos posos que habremos de disolver. Una vez movida la echamos sobre la espuma.
Esta cerveza forma parte de un conjunto de cervezas de origen trapense, únicas por su sabor, en el mundo, de las que sólo hay siete marcas. No obstante, por sus características no pensemos en la Chimay Azul como una cerveza para refrescarnos en días de intenso sol. Es una cerveza para saborearla tranquilamente con un acompañamiento de queso o jamón, principalmente.



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