El cocktail Bellini
Un paisaje bucólico, la nostalgia en un trago. Los únicos sonidos del aleteo de los cientos de paloma cuando remontan al vuelo tras el sonido de las campanas de San Marcos. Sí, es Venecia, la de los paseos en góndolas y besos furtivos junto a los canales. La de los colores pálidos y el corazón arrebatado. y allí, casi al lado de la Plaza de San Marcos se levanta uno de los bares más clásicos de toda Europa. Un lugar frecuentado por famosos de la cultura, como Ernest Hemingway o Orson Welles, habituales de este sitio. Es el Harry’s Bar cuyas mesas se abren a la Gran Laguna allá donde desemboca el Gran canal.
Y fue en el Harry´s Bar donde nació este cocktail del que hoy os hablamos: el Bellini, puesto su nombre en memoria del que fuera gran pintor veneciano del Renacimiento, Giovanni Bellini.
Fue Giuseppe Cipriano, dueño del Harry’s Bar en el año 1948, quien le dio nombre tras comprobar el éxito de la bebida, especialmente pensada para momentos románticos y elegantes. Es suave, chispeante, dulce y muy refrescante y su contenido alcohólico es bajo. Hoy día es tal la fama y los seguidores que tiene el cocktail Bellini que hasta se venden packs con botellines y las medidas exactas para prepararlo sin problemas.
Aquí tenéis la receta del cocktail Bellini:
- 1/3 de zumo de melocotón (durazno)
- 2/3 de champagne
Ésta sería la receta sencilla, como habitualmente se suele hacer en muchos sitios. Sin embargo, no es la original ni la que los amantes de un buen Bellini se tomarían. Y es que el auténtico Bellini se hace con:
- 1/3 de puré de melocotones amarillos
- 2/3 de un vino espumoso italiano que está hecho con uvas del tipo “prosecco”.
La bebida, muy fría, se sirve en una copa de tipo “goblet”, esto es, de pie alto pero cáliz ancho, y se suele adornar con un gajo de melocotón en el borde.
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