El Daiquiri
Ya os hemos hablado en anteriores artículos sobre las combinaciones surgidas a raíz del dry martini, como lo fue en su momento el cóctel Cosmopolitan. Hoy nos enfrentaremos a otra sabrosa copa de cóctel que causa furor sobre todo en lugares de playa. Se trata del famoso Daiquiri.

Sólo su nombre ya evocan extensas playas de arena fina; cocoteros y palmeras, tumbonas o por qué no, una de esas piscinas que vemos en revista con la barra del bar dentro, y el camarero preguntándote qué deseas tomar, mientras estás sentado con medio cuerpo dentro del agua… “Un daiquiri“, respondes, y observas como el camarero coge su coctelera y empieza a mezclar bebidas.
¿Sus componentes?, os preguntáis… pues éstos son los ingredientes del daiquiri:
- Seis partes de ron blanco
- tres partes de zumo de limón
- una parte de jarabe de azúcar
- lo batimos en la coctelera
- Lo servimos en copa de cóctel, con el borde glaseado y media fresa.
También permite muchas combinaciones, como el daiquiri banana, en el que a la combinación anterior, antes de batirla, le añadimos un chorro de licor de plátano; el daiquiri rebelde, al que se añade pippermint; el strawberry daiquiri, con licor de fresa o el daiquiri mulata, añadiéndole crema de cacao.
Pero igual de sabroso y sensual que es este cóctel, tanto lo es de atractiva su historia, pues se ha forjado del transcurso de muchos siglos, casi tantos como de los años en que los españoles llegaron a aquellas tierras, y mezclaron el ron que llevaban con el azúcar que encontraron. Un siglo tras otro, en Cuba, su lugar natural de origen, la historia de esta bebida fue avanzando con nuevas combinaciones. Fue en el año 1771 cuando se introdujo el hielo, y por estas fechas cuando empezó a hacerse famoso un bebedero llamado “La Piña de Plata“; más tarde, en el año 1896, en las playas de Daiquirí, un joven americano llamado Jennings Cox se puso a mezclar bebidas buscando algo que le satisfaciera, y así llegó a unir ron, limón, azúcar e hielo. Fue Giacomo Pagliucci quien lo bautizó como Daiquiri y lo llevó a la capital cubana.

Mientras La Piña de Plata se había hecho famosa no sólo en Cuba, sino fuera de la isla. La Habana era lugar de encuentro de la alta sociedad; un lugar donde reunirse y compartir buenos momentos; donde divertirse y reir; donde disfrutar del carácter cálido y agradecido de los cubanos. Allí llegó a principios del siglo XX un barcelonés, de Lloret de Mar, Constantino Ribalaigua. Corría el año 1914, y buscando trabajo lo encontró como barman en el Florida, el nuevo nombre que pocos años antes le habían colocado a la centenaria Piña de Plata. El nombre caló tan hondo, que en poco comenzaron a conocer el bar como Floridita. Y Constantino comenzó a hacerse famoso, porque a ese sabroso cóctel que había adoptado como suyo, el Daiquiri, le añadió un desparpajo y una gracia natural para prepararlo y servirlo al clásico ritmo de las habaneras.
En 1918 Ribalaigua se convirtió en dueño del Floridita y comenzó a vender en su barra el Daiquiri Floridita con 1 onza y media de ron blanco, una cucharadita de azúcar, el zumo de medio limón y 5 gotas de marrasquino, sirviéndolo en una copa de boca ancha previamente congelada. Había nacido al mundo el auténtico Daiquiri.

Hemingway y Spencer Tracy en el Floridita
Hemingway, Neruda, J.F.Kennedy y Spencer Tracy entre otros, eran aficionados a beber el daiquiri y algunos de ellos, lo bebieron en el Floridita, hoy día, el bar más famoso de Cuba y uno de los más conocidos de Centroamérica.
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