Hierbas y especias (III)
Este artículo es la última parte de nuestro catálogo de hierbas y especies. Los anteriores aquí: Hierbas y especias (I) y Hierbas y especias (II)

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Páprika y Pimentón: Ambas pertenecen a la misma familia. En general se asocia la primera con el picante y la segunda con el dulce, pero ambos poseen una variedad dulce y una picante. La diferencia entre las dos radica en el perfume: el de la páprika proviene de Hungría. Ambas son ideales para guisos, goulash, salsas de tomate y consta de infinitas opciones.
Perejil: Tiene un rol parecido al del orégano pero sirve más bien para realzar el sabor de otras hierbas y condimentos. Sirve para todo tipo de comidas.
Pimienta: La blanca es recomendable para aves, pescados, mariscos y platos suaves. La negra es ideal compañera de carnes, salsas y platos más sabrosos. Si bien puede comprarse molida, el sabor es diferente cuando se compra entera y se muele justo antes de utilizarla.
Romero: Sabor un poco alcanforado bastante fuerte. Se lo debe, por eso, usar moderadamente, como un toque exquisito. Queda muy bien con salsas de tomate, carnes, legumbres y hortalizas (que no sean dulces).
Salvia: El uso es como el del romero pero su sabor es diferente (más tirando a mentolado).
Sésamo: Semilla aromática que si se tuesta da lo mejor de su fragancia (hay que ponerlo en una sartén limpia y a fuego lento dorarlo apenas, luego se puede guardar en un frasco). Se lo puede moler con sal para formar el conocido “gomasio” de la cocina naturista.
Tomillo: Planta de pequeñas hojas, pero de intenso sabor. Quizá similar al orégano, su sabor es más concentrado. Es muy recomendable con carnes, guisos, legumbres, sopas de hortalizas y platos que necesiten un sabor que los defina.

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