Desde que vivo en Vientiane, la capital de Laos, una ciudad relajada donde la gente gusta de sentarme a mirar el rio o las nubes pasar, he probado toda clase de comidas. Es que aquí gustan de comer algunas cosas que me han dejado sorprendida, como irreconocibles trozos de proveniencia animal, insectos y chiles tan picantes que hasta las lágrimas pican. Imagen The World Through Athene’s Eyes Algunas.