Venimos hablando del té y sus diferentes variedades, como ser el té blanco y el té negro. Esta vez vamos a contaros un poco más sobre otras dos variedades de té: el té rojo y el té verde.
Imagen gurms
Té rojo
La historia del té rojo parece estar rodeada de leyendas. Muchos dicen que el proceso de producción se descubrió cuando a la mitad de preparar té negro los trabajadores tuvieron que ir a luchar con un dragón. Sin embargo el nombre, Wulong, puede provenir de su descubridor Wu Liang.
Este tipo de té tiene algunas de las propiedades del té negro, ya que el proceso por el que se produce es similar a este, pero se corta a la mitad. Para que el té contenga el máximo de sus propiedades tiene que detenerse su oxidación en el momento exacto.
El té rojo tiene un nivel menor que el té negro en cafeÃna. Tiene también propiedades digestivas y es considerado un antioxidante. Es muy recomendable para personas con colesterol y tiene efectos comprobados en la reducción del azúcar en sangre.
Imagen Mr Wabu
Té verde
El té verde es uno de los más frescos tipos de té que existen. En general no le hace falta ni azúcar ni leche, y se bebe luego de las comidas. La recolección de las hojas se hace cuando están frescas y se procesan antes de secarlas.
Esta clase de té se ha vuelto muy popular actualmente en occidente, y es especialmente conocido por sus propiedades medicinales. Parece que el té verde es realmente bueno para el corazón. También se dice que tiene efectos positivos en casos de resacas y fatiga.
Muchos dicen que por la concentración de cloruro en el té verde, es muy positivo para el desarrollo y fortalecimiento de los huesos y los dientes. También se consume para prevenir cáncer de piel y colon.