Vinos espumantes y champagne
Un buen champagne es siempre compañía de fiestas y reuniones. Pero sólo el vino que proviene de una región específica y que es producido bajo estrictas normativas puede ser llamado champagne. La denominación de origen determina la producción en una región donde el suelo es especial y le da ese toque único a la bebida.
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La champagne es una mezcla de Pinot Noir, Pinot Meunier y Chardonnay. Antes del embotellamiento se mezcla con azúcar y una levadura especialmente diseñada. Cuando las botellas se cierran con corcho la levadura fermenta con el azúcar. Después de uno o dos meses, el proceso de fermentación está terminado.
Después el vino queda en levadura por 9 meses a 5 años. Las botellas deben tornarse diariamente para que la levadura pase del fondo al cuello de la botella. Para remover la levadura restante las botellas se enfrían por un baño de frío. Se abre entonces la botella y el resto de la levadura sale bajo presión.
Vinos espumantes
Hay dos formas de producción que dan resultados diferentes:
El método tradicional
La segunda fermentación se da en la botella, las cuales son sacudidas manualmente o por una máquina para mover la levadura.
Método de filtración de la levadura
Con este método se ahorran los costos de agitar las botellas, pues, si bien se fermenta también en la botella, estas luego se vacían y se filtran los restos de levadura.
Los vinos espumantes producidos fuera de la zona de champagne se llaman “crémant”. Para poder llevar esta denominación también hace falta seguir ciertas normativas de producción.
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