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Arroz a la parmesana o risotto alla parmigiana

El arroz a la parmesana o risotto alla parmigiana es una receta básica y clásica de la gastronomía italiana, tan fácil de preparar que podréis prepararla en casa fácilmente y sin necesitar ingredientes muy difíciles de encontrar. Os mostramos cómo hacerlo paso a paso.

Arroz a la parmesana o risotto alla parmigiana

Hay recetas que resultan ser una maravilla gastronómica, como el arroz a la parmesana o risotto alla parmigiana, y que además de ser irresistibles resultan sencillas de preparar.

El arroz a la parmesana será la base para poder elaborar el resto de risottos, a los que sólo tendréis que ir añadiéndole ingrediente según gustéis. Por una parte, podéis añadir otros alimentos, como unas setas o carne, o podéis incorporar otros aromatizantes como la trufa o el limón.

Otra de las ventajas de preparar arroz a la parmesana o risotto alla parmigiana es que resulta ser una de esas recetas rapidísimas de preparar. Lo mejor para conseguir ese punto cremoso tan típico de este plato es incorporar queso parmesano (mejor si es de denominación de origen) y la mantequilla, aunque veréis que muchos no incorporan este último ingrediente en la preparación.

Arroz a la parmesana – Ingredientes

  • 160 gr. arroz carnaroli
  • 1 cebolla
  • 100 gr de queso parmesano
  • 20 gr. mantequilla
  • Aceite de oliva virgen
  • 1/2 litro de Caldo de verduras

Cómo hacer arroz a la parmesana

En nuestro caso, lo primero que hemos preparado es un caldo de verduras con una pastilla de concentrado. Sólo hay que poner el agua y añadir la pastilla, se deshará y ya tenemos un caldo. Ni qué decir que siempre el caldo casero es mucho mejor. Reservad.

Limpia la cebolla y la troceas muy pequeñito. Pones una nuez de mantequilla y un poquito de aceite de oliva en una sartén, cuando esté caliente será el momento de añadir la cebolla. Ponlo a fuego bajo para que la cebolla se quede transparente sin llegar a dorarse en exceso.

A continuación, añadís el arroz a fuego fuerte y lo tuestas durante unos minutos. Bajas el fuego y comienza a echar un cucharón de caldo de verduras, remueve. La idea es que vayas echando caldo cada vez que veas que lo absorbe el arroz, removiendo a menudo.

Cuando se consuma el caldo, veréis que el arroz está en su punto. Eso sí, generalmente el risotto tiene una textura más dura que el arroz típico que preparamos en España.

Finalmente, apagas el fuego, añades la mantequilla cortada en dados y el queso parmesano rallado. Remueve de forma constante hasta que se haya incorporado al arroz, obteniendo la textura cremosa del risotto.

Después, a servir rápidamente para que no se pierda ni el calor, ni el sabor ni la textura.

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