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Cantabria es infinita en tu paladar: Casa Nacho

Comer en Cantabria, un viaje de los sentidos

Tras disfrutar en nuestro último día en Cantabria del Museo Altamira, nos acercamos a Santillana del Mar para recorrer sus calles llenas de historia para más tarde acercarnos al Valle de Cabuérniga y adentrarnos en Barcena Mayor, un pueblo lleno de encanto, con una arquitectura rústica, lleno de artesanía y productos típicos de la zona, todo ello acompañado de montañas y naturaleza.

Nuestra última comida en estas tierras fue en el restaurante Casa Nacho en Ruente (Tlf. 942 709125) situado en el Valle del Saja. Este restaurante está recomendado en la Guía Repsol y en la Guía Michelin.

En esta ocasión tuvimos que marcharnos con rapidez para poder llegar al aeropuerto a nuestra hora para volver a nuestras ciudades de origen pero eso no impidió que disfrutáramos de más platos típicos con calidad cántabra.

Para ir abriendo el apetito pudimos disfrutar de unos torreznos de jabugo exquisitos y continuamos con unas lascas de jamón ibérico que llenaban nuestros paladares de placer.

 

 A continuación nos sorprendieron con unas setas perrochico o también conocidas como perretxico con huevo, el cual podías mezclar o no con las setas según el gusto del consumidor. Su textura y su sabor suave hace que éstas sean riquísimas tanto solas como acompañadas.

Y continuamos degustando platos típicos de Cantabria con el cocido montañés, personalmente nunca lo había probado y la verdad es que me encantó, normalmente éste es un plato único pero sólo probamos un poco para poder continuar con el resto de la degustación.

El plato consiste, entre otras cosas, en alubias con berzas y a la que luego, el consumidor puede añadirle panceta, tocino, chorizo, morcilla u oreja de cerdo. Es una manera de presentación muy cómoda para el cliente porque de esta manera puedes escoger tú mismo el “cocido montañés” que quieres degustar.

El siguiente plato fue un solomillo de tudanca, una vaca de origen cántabro y debo decir que fue un plato de lo más gustoso, una carne muy tierna y echa al punto.

Para terminar y como ya os habréis dado cuenta en los distintos post, mi debilidad son los postres para los que siempre tengo guardado un espacio personal e intransferible en mi estómago para poder disfrutarlos. En esta ocasión comimos una torrija con mermelada de naranja que mezclada con el chocolate daba un sabor único a todo el plato.

Cantabria es infinita ya lo sabéis, pero quiero que sepáis que para la gastronomía también!

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