Cómo hacer pan rallado casero

Os mostramos cómo hacer pan rallado en casa paso a paso.

Receta de pan rallado casero

El pan rallado casero es una manera estupenda de aprovechar el pan duro. Dicho esto, no solo se puede hacer con pan duro si no que también se puede preparar con pan fresco o pan de un día.

Lo que me gusta mucho del pan rallado casero es que, además de ser una receta de aprovechamiento, podemos conseguir un pan más grueso que nos aportará un mayor crujiente a los platos, podemos hacer nuestras propias mezclas (si queréis añadirle especias) e incluso utilizar diferentes tipos panes rallados en base a las distintas harinas (centeno, trigo, espelta, etc.). Si lo prefieres fino, también se puede hacer.

A la hora de hacer tu propio pan rallado casero puedes utilizar distintos tipos de utensilios para lograrlo, todo depende de lo que tengas en casa. La opción de un rallador es útil y casi todo el mundo tiene uno en casa, va a requerir un poco más de tiempo pero da buen resultado, aunque en este caso será imprescindible que sea pan duro. También puedes optar por un robot de cocina o picadora, será más rápido y requiere de menos esfuerzo.

Para una buena conservación será necesario mantenerlo en un recipiente hermético, como puede ser un bote. Así el pan rallado podrá estar en buenas condiciones hasta en 4 meses.

Ingredientes para pan rallado

  • Pan
  • Especias (opcional)

Cómo hacer pan rallado paso a paso

En función de la dureza del pan has de cortarlo más fino o puedes cortarlo grueso. Por ejemplo, si lo vas a picar en una picadora y está muy duro es mejor que lo cortes en rodajas finas; si está ligeramente blando, como el mío, puedes cortarlo en trozos gruesos que no habrá problema.

Una vez tengas el pan cortado solo tienes que pasarlo por el procesador o la picadora.

En base a la dureza del pan podrás tardar desde pocos segundos a cerca de un minuto para conseguir que el pan quede con un grosor interesante. También recuerda que si lo dejas más tiempo en la picadora o el robot se hará más fino, si lo quieres más grueso déjalo poco tiempo.

Pon el horno a calentar a 150º calor arriba y abajo.

Forra una bandeja de horno con papel vegetal y echa el pan rallado por encima. Extiéndelo bien, intentando que todo quede uniforme. Lo metes al horno durante unos 20 minutos a 150º, cambiará el color del mismo y quedará más seco, lo que permitirá mejorar su conservación y su uso.

Déjalo enfriar por completo y después ya puedes guardarlo en un recipiente hermético.

¡Fíjate qué textura!

Algunas recetas en las que puedes usar este pan rallado son:

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