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Croquetas de jamón y queso

El mundo croquetero me tiene absolutamente abstraída, siempre buscando nuevas combinaciones de sabores que aún no hayamos preparado en casa y que nos/os puedan gustar a todos. Os mostramos cómo hacer estas deliciosas croquetas de jamón y queso fácilmente en casa.

Croquetas de jamón y queso

En esta ocasión nos hemos lanzado a por un clásico del sándwich para crearlo en croqueta ¡Croquetas de jamón y queso! Podéis prepararlas con jamón cocido o con serrano, siempre teniendo en cuenta que el serrano le va a aportar más sabrosura y que debéis tener más cuidado con la sal.

Para las croquetas que preparamos con queso siempre hay que utilizar quesos bien sabrosos, puesto que si son muy suaves no los vamos a apreciar en absoluto en la croqueta. En anteriores ocasiones hemos utilizado el queso Idiazabal y hoy hemos optado por un queso manchego curado viejo que no tiene el toque ahumado pero sí desprende un gran aroma y sabor. ¡A vuestra elección!

Aunque en un principio, sobre todo cuando no se han preparado nunca, pueda parecer que hacer croquetas o una bechamel es algo muy complicado, sólo tenéis que seguir los pasos de estas croquetas con jamón y queso para comprobar por vosotros mismos que no es una tarea imposible y que con la práctica cada vez se desarrolla mejor intuición.

Croquetas de jamón y queso – Ingredientes

  • 200 gr de queso manchego curado viejo
  • 250 gr. de jamón cocido (si es serrano, un poquito menos)
  • 1 litro de leche entera
  • 3 cucharadas de harina
  • Pan rallado
  • 3 huevos
  • 1 cucharada de Mantequilla

Croquetas de jamón y queso – Preparación

Tenemos dos opciones, saltear el jamón u retirarlo para añadirlo al final (así podéis meter la batidora si la bechamel os queda grumosa y tenéis prisa) o podéis preparar la bechamel con el jamón desde el principio. Nosotros hemos optado por esta segunda opción, lo que requiere de algo más de tiempo, siempre recordando que una buena masa de croquetas requiere de algo de tiempo removiendo.

Pon la mantequilla en la sartén y cuando se derrita añades el jamón troceado o en tacos, ya sea jamón cocido o serrano.

Pasados unos minutos, se añaden las tres cucharadas de harina y se remueve de forma constante. El fuego es medio bajo, así podemos ver cómo la harina se va tostando, va cambiando de color a uno un poco más oscuro pero nunca debe de llegar a quemarse.

A continuación, añadimos un chorro de leche y removemos. Vais a ver cómo es absorbida por la harina en cuestión de segundos, así que repetís el proceso sin dejar de remover constantemente. Éste va a ser el trabajo de preparar una bechamel. Remover de forma constante, ver cómo absorbe la harina la leche e ir añadiendo líquido en función de cuando veamos que lo necesite (queda muy muy espesa, entonces leche).

Va a llegar un momento en el que vais a ver qué comenzáis a tener una crema densa, sin grumos de harina. Dejad de añadir leche, probad el sabor y añadir sal al gusto. Seguid removiendo, probad y no debe saber ni a leche ni a harina, tenéis que estar ante una bechamel.

Si esto aún no ha ocurrido no pasa nada, seguid removiendo y si veis que se queda muy espesa añadís algo más de leche. Es decir, seguimos trabajando la bechamel.

Cuando tengáis la bechamel, añadís todo el queso que hayáis escogido pero rayado. Removed constantemente hasta que esté completamente fundido, homogéneo con la bechamel y probad de sabor para rectificar en caso de que sea necesario.

Si lo tenéis listo, sólo queda volcar la masa de croquetas en un recipiente y dejarlo enfriar. Con esto lo que conseguimos es que la masa esté más sólida sin perder cremosidad, lo que nos permite manejarla mejor para hacer las croquetas y darle forma. Yo lo suelo dejar de un día para otro.

Para darle forma a las croquetas colocamos un plato con huevos batidos (un par para esta cantidad va bien) y otro plato con pan rallado. Poned una fuente o plato grande y llano que vayáis a utilizar para reservarlas para freír o meterlas en el congelador.

El tamaño y la forma de las croquetas va a depender de vuestro gusto y maña. Casi siempre las hago ovaladas pero también podéis hacerlas redondas y el tamaño como queráis, yo suelo guiarme por una cuchara sopera y cojo un poquito más de lo que entra en la misma.

Lo pasáis por huevo, bañad la masa por todos los lados, y después lo cubres todo con el pan rallado. Le das forma, o bien con las manos o con un par de cucharas. En mi caso, con las manos, nunca me he apañado con las cucharas, la verdad.

Una vez que tenga la forma que quieres, la colocas en el tercer plato y listo. A repetir todo el proceso hasta que no quede masa.
Para freírlas lo ideal es que cubra la croqueta. El aceite tiene que estar bien caliente, sin llegar a estar quemado. Al ser croquetas frescas veréis que se hacen en muy pocos minutos, y os recomiendo colocarlas sobre papel de cocina para que absorba la grasa sobrante.

Si las queréis congelar, meted la bandeja o el plato tal cual al congelador, previamente cubierto con papel transparente.

Al día siguiente, ya podréis separar las croquetas y meterlas en una bolsa de congelados, para que no os ocupe tanto espacio. La fritura será igual, no hace falta descongelar las croquetas previamente, sólo tener en cuenta que va a tardar más tiempo en hacerse y requiere estar más pendiente para que no se doren en exceso y estén congeladas por dentro.

¡Y listo! Ya tenemos unas croquetas deliciosas y caseras.

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