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Cómo prepararse para una cata de vinos: qué tienes que saber

Todo el proceso de elaboración y producción de un vino tiene una fase final que es la de su aprobación y correcta apreciación de sus características olfatogustativas, a fin de catalogarlo y valorarlo. Es lo que llamamos “cata del vino” y os vamos a enseñar cómo prepararse para una cata de vinos.

Dada la importancia que tiene la valoración que del vino se haga, hemos de cuidar al máximo todos los elementos que de algún modo puedan influir en su cata. Valores como los ruidos, aromas, o sabores deben tenerse en cuenta para que la cata no se vea alterada por factores ajenos al propio vino.

Obviamente, para evitar influencias, el vino habrá de ofrecerse “ciego“, ésto es, sin etiqueta que lo identifique.

A continuación, os vamos a dar las recomendaciones necesarias para que la cata de vino se haga en las mejores condiciones posibles:

Cómo prepararse para una cata de vinos: El Catador

Uno de los aspectos más importantes para realizar una cata de vinos en condiciones es que el catador cuide su paladar y su nariz. Lo ideal es que sea siempre pero, en estas condiciones, lo fundamental es haberlo hecho durante momentos antes de la cata.

Por ello, una de las recomendaciones que hacen todos los profesionales es que el catador habrá de llegar al acto sin haber fumado, ni tomado café, té o cualquier otro alimento de características similares que pueda enturbiar el paladar.  Tampoco debe ir perfumado, ni haber usado jabón perfumado en las manos o espuma de afeitar.

Deberá llegar a la sala totalmente tranquilo y evitar cualquier estado de ansiedad o estrés, y haber dejado que hayan pasado varias horas desde su última comida.

Cómo prepararse para una cata de vinos: Lugar

Aunque pueda parecer una tontería, cada detalle de una cata de vinos debe cuidarse al máximo. No importa que se esté hablando de una cata profesional o de una experiencia gastronómica que estén realizando unos amateurs. El lugar de la cata tiene que estar cuidado en múltiples sentidos.

Las recomendaciones ofrecidas por los profesionales es escoger un lugar para la cata de vino que sea tranquilo, sin ruidos y desprovisto de olores para que no afecte al acto.

La iluminación, preferentemente luz natural, también es muy importante, y ante todo, se buscará que la misma sea suave. En el caso de que no sea posible la luz natural, se seguirá buscando una luz artificial suave, lo más parecida a lo natural y que permita poder catalogar el vino (al final del artículo os detallaremos más aspectos).

Cómo prepararse para una cata de vinos: El recipiente

Al principio del artículo os explicábamos que la cata debe hacerse a ciegas, lo que no implica que haya que cambiar de recipiente el vino, sino que hay que prescindir de la cata. En una cata gastronómica a veces no es necesario este punto, pues lo único que se busca es enseñar cómo se hace una cata y degustar cada vino.

Eso sí, es fundamental escoger las copas adecuadas en función del vino que se vaya a catar. Os habréis fijado que no es lo mismo tomar un vino en un vaso que en una copa. La cata se realizará en unas copas que hay normalizadas a tal efecto, según la norma AFNOR que define las medidas de la copa y el tipo de cristal de la misma.

Cómo prepararse para una cata de vinos: Temperatura

A qué temperatura servir cada vino es uno de los aspectos más importantes y es un detalle que no se suele cuidar en casa. En restauración sí que se suele tener en cuenta las recomendaciones que vienen en la etiqueta, donde todos podemos encontrar a qué temperatura es la adecuada servirlo.

Por tanto, la temperatura del vino dependerá del tipo del líquido. Hay que tener en cuenta que una temperatura excesiva hace que se potencie el sabor del azúcar y el alcohol, potenciando la acidez del vino. La temperatura baja, por contra, aumenta el sabor salado y amargo de los taninos.

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Las temperaturas ideales son de entre 16º y 18º para los vinos con alto índice de taninos. De 14º a 16º para los de taninos bajos. De 12º a 15º para los vinos rosados. De 10º a 12º para los blancos con cuerpo. De 8º a 10º para los blancos jóvenes y de 6º a 8º para los cavas.

Éste último punto es uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta cuando vayáis a servir un vino en casa. Si queréis sacarle su máximo potencial, estad atento a lo recomendado en la etiqueta y mantenedlo a la temperatura adecuada.

Una vez establecidas las condiciones de la cata, el catador procederá a ver, oler y gustar el líquido… Para que podáis seguir una cata de vinos con profesionales, os dejamos el paso a paso de una cata que hicimos y que resulta fácil de seguir: