Alternativas para comer sano y bien si no te gusta cocinar

Preparar la comida puede ser llegar a darnos pereza en algunos momentos, y en muchas ocasiones optamos por envases de precocinados o cualquier otra cosa que encontremos en la despensa. También puede ser que llegues tarde a casa de trabajo y sea imposible ponerte manos a la obra para hacer de chef, que todo puede […]

Preparar la comida puede ser llegar a darnos pereza en algunos momentos, y en muchas ocasiones optamos por envases de precocinados o cualquier otra cosa que encontremos en la despensa. También puede ser que llegues tarde a casa de trabajo y sea imposible ponerte manos a la obra para hacer de chef, que todo puede pasar.

Si tienes poco tiempo en casa para cocinar, aquí te dejamos una gran alternativa: se trata de los robots de cocina que pueden elaborar un sinfín de recetas de forma prácticamente automática y sin tener que volvernos locos en la cocina. Además, hoy vamos a darte algunos consejos para que puedas hacer platos ricos, sencillos y nutritivos casi sin pensarlo.

4 consejos para comer sano y fácil

Como decimos, muchas veces la falta de tiempo nos obliga a meter en el microondas cualquier plato preparado y sentarnos a comer en dos minutos, pero eso suele ir de la mano de una falta importante de nutrientes y una dieta desequilibrada. Por no hablar del poco sabor que tienen muchas de estas recetas.

Antes de lanzarnos a los conejos más detallados, grábate uno en la mente: se puede hacer de comer manteniendo el equilibrio entre los tres macronutrientes. No caigas siempre en el plato de pasta o el bocadillo rápido, o se te dispararán los hidratos de carbono.

Haz bien la compra

Lo primero que tenemos que hacer antes de cocinar es, por supuesto, hacernos con los ingredientes. Haz una lista de la compra que incluya algunos elementos básicos que pueden sacarte del apuro en cualquier momento: verduras congeladas, legumbres cocidas de bote, fruta, huevos… En los mercados y supermercados hay muchas opciones que son sanas si sabes buscar.

Pero quizás lo más importante de ir al súper es lo que NO compras. Si te llevas algo que no es del todo sano, al finas vas a terminar comiéndotelo, así que evítalo a toda costa. Nada de sopas de sobres o cremas de brick, fiambres con poco porcentaje de carne, pizzas congeladas o platos precocinados que se calientan al microondas.

Pide comida en restaurantes… con cabeza

Una de las opciones más habituales que eligen quienes no disfrutan de la cocina es que lo haga otro. Tanto ir a comer a un restaurante como pedir para que te lo traigan a casa puede ser una buena alternativa, siempre que se esté atento a lo que se pide. Muchas veces nos dejamos llevar y somos menos exigentes cuando estamos fuera.

Cuando mires la carta, trata de encontrar platos que no conlleven mucha elaboración ni tengan salsas u otros elementos que lo hagan menos saludable. También trata de evitar las frituras y empanados, porque es muy probable que se haya preparado con mucho aceite (y reutilizado).

No le tengas miedo al congelador

Parece que siempre han existido ciertas dudas alrededor de los congelados, pues se creía que perdían nutrientes o eran menos saludables si llegaban en ese estado. Nada más lejos de la realidad, siempre que se trate de productos naturales y sin aditivos, que podrán ir directamente a nuestro congelador para utilizarlos cuando queramos.

Como hemos dicho antes, lo importante es fijarse bien en lo que estás comprando. No es lo mismo una bolsa de pimientos picados que una pizza cuatro quesos. Ambos productos van en el congelador, pero ya te digo yo a ti que no son igual de saludables. Haz de este electrodoméstico tu amigo, verás la de veces que te salva una tarde tonta.

Dedícale un día a la cocina

Vale, ya nos ha quedado claro que no te gusta cocinar. Pero, ¿y si haces un esfuerzo en día del fin de semana y dejas lista toda la comida hasta el viernes? O, al menos, algunas guarniciones y acompañamientos para saltear rápido el día que vayas a comértelo. Siguiendo con el punto anterior, el congelador es tu aliado.

Puede que con un par de horas cada sábado o domingo puedas dejar preparado gran parte de tu menú semanal. Cocinas las legumbres que más te apetezca, cortas las verduras que vayas a necesitar o preparas una buena cantidad de carnes, pescados o purés para ir sacando poco a poco. Esto, al igual que con la lista de la compra, requiere de cierta planificación, claro está.

Con todo esto que hemos comentado aquí, piensa lo fácil y rápido que podrías tener las tres comidas principales del día en un momento. Por la mañana, un poco de frutas y verduras con leche, frutos secos y poco más; tendrás un batido perfecto para empezar el día. A mediodía te preparas una tortilla con las verduras que hayas congelado, un par de huevos y un poco de aceite de oliva. Y por la noche unos crudités de zanahoria, pepino o lo que más te guste con hummus o algún otro elemento saludable.

En menos de lo que te has leído este artículo ya tendrías listo el almuerzo de hoy, además aquí te dejamos una dieta saludable para poder disfrutar más de la comida sin preocuparte.

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