Croquetas de jamón cocido y huevo

Las croquetas de jamón cocido y huevo son un clásico en casa. Una receta de croquetas cremosas y un exterior crujiente, con un sabor delicioso y fáciles de preparar. Te contamos cómo hacerlas paso a paso en casa, con algunos trucos para congelarlas y que te queden fenomenal.

Receta de croquetas de jamón cocido y huevo

Las croquetas son mucho más fáciles de preparar de lo que la gente se imagina pero, hay un pero, es un plato que requiere tiempo de preparación, de pasarte un rato ante el fogón para conseguir una deliciosa bechamel. Esto será uno de los puntos más importantes para conseguir unas croquetas de jamón cocido y huevo deliciosas, aunque la calidad de los ingredientes también tiene su importancia.

Por ello, cada vez que hacemos croquetas de jamón cocido y huevo siempre hacemos una buena cantidad. De esta manera, aprovechamos para congelarlas y tener siempre preparada una buena tanda para cuando llegan invitados, comidas o cenas que no hemos podido organizar con más antelación y, cómo no, para los días en los que hay antojos de croquetas.

Luego está la frase típica que todos hemos dicho alguna o muchísimas veces, «mi madre hace las mejores croquetas». Por supuesto, yo os diría que es una realidad absoluta en mi casa y las mías no son mejores que las de ella, es así. ¿Su secreto? No tengo ni la mayor idea. Las hago exactamente igual pero son distintas.

Croquetas de jamón cocido y huevo – Ingredientes

Masa de croquetas

  • 50 gr. de mantequilla
  • 1,5 litros de leche entera
  • 500 gr. de jamón cocido
  • 3 huevos
  • Sal
  • 4 -5 cucharadas de harina colmadas

Para el rebozado

  • 2 huevos
  • Pan rallado

Croquetas de jamón cocido y huevo paso a paso

Pon un cazo al fuego con abundante agua, cuando hierva añade sal e incorpora los huevos. Han de cocerse durante unos 8 minutos. Después hay que dejarlos enfriar por completo, se pelan y lo cortas en trocitos.

Utiliza una cacerola antiadherente. Pon una parte de la mantequilla en la cacerola y, cuando esté derretida, añade el jamón cocido cortado en trocitos. Después sofríelo. Termina por retirar el jamón cocido en un plato y reserva.

En la misma cacerola añades un poco más de mantequilla y, cuando esté fundida, será el momento de añadir la harina. Tuéstala, es decir, verás que va cambiando tanto el color como el olor de la harina pero no dejes que se queme, hay que ir removiendo y prestando atención.

Añade una buen chorro de leche y remueve. Se van a formar grumos pero no pasa nada. Ve incorporando leche en la medida en la que se vaya absorbiendo por la harina. Hay que remover constantemente para evitar que se pegue y favorecer que los grumos de harina se vayan deshaciendo.

Ve incorporando sal, siempre teniendo en cuenta que con el jamón cocido va a aportarle también sabor.

En el momento en el que veas que ya no absorbe más leche será el momento de parar de añadirla, no tiene por qué ser en el litro y medio, ya que cada harina puede tener un nivel de absorción diferente.

En este punto, puedes continuar removiendo si todavía quedan grumos o puedes optar por pasar la batidora y deshacerlos. Ésta es la razón de que el relleno lo hayamos dejado fuera, para que sí sea visible.

Una vez deshecho todos los grumos, incorpora el jamón cocido y los huevos duros troceados en cuadrados. Remueve constantemente durante unos 7 minutos. Después de este tiempo, prueba la bechamel y rectifica la sal si es necesario.

Cuando tengas la masa de croquetas lista será el momento de volcarla en un recipiente. Déjala enfriar por completo.

Después solo tienes que poner en un plato hondo un par de huevos, en otro pan rallado y deja un plato llano o una fuente para colocar sobre ella las croquetas.

Con una cuchara ve cogiendo una porción de masa de croquetas y la pasas primer por el huevo, después por el pan rallado y dale forma con las manos. ¡A por la siguiente!

  • Freír las croquetas

Puedes freírlas recién hechas en aceite vegetal, si están recién hechas se hacen rápidamente. Si quieres las puedes meter al congelador y, al día siguiente, ya las puedes pasar a bolsas de congelación para que no ocupen tanto.

Para freír las croquetas congeladas no hace falta descongelarlas, solo ten en cuenta que al freírlas van a tardar un poquito más en hacerse. Primero hay que dorarlas por fuera, después se baja la temperatura para que se hagan por dentro. Nada más terminar, pon un poco de papel de cocina en un plato y colocas las croquetas en el mismo para que absorba la grasa sobrante.

¡A disfrutar!

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