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Mi abuela lo cocinaba mucho cuando no tenía dinero y ahora es todo un éxito

¿Te gustan los platos tradicionales, de esos que se cocinan a fuego lento y con mucho cariño? ¿Te gustan los platos que te hacen recordar los sabores de tu infancia, de cuando comías en casa de tu abuela? Si la respuesta es sí, este artículo te va a encantar. Te voy a hablar de un ingrediente muy humilde, pero muy rico y nutritivo, que mi abuela lo preparaba mucho cuando era joven, y ahora es todo un éxito en mi familia y entre mis amigos. ¿Quieres saber de qué se trata? Sigue leyendo y te lo cuento.

Mi abuela lo preparaba mucho cuando era joven y ahora es todo un éxito

Foto: brebcaphotos / Pexels

Las patas de pollo son una de las partes más humildes y económicas del pollo, pero también una de las más sabrosas y nutritivas. Mi abuela las preparaba mucho cuando era joven, y ahora son todo un éxito, pero ¿a qué se debe el que todo el mundo busque patas de pollo en el supermercado?. Por lo visto tiene que ver con la alta concentración de colágeno que tiene.

Las patas de pollo, una fuente de colágeno

El colágeno es una proteína esencial que se encuentra en muchos tejidos del cuerpo humano, como la piel, los huesos, los músculos y las articulaciones. El colágeno ayuda a mantener la firmeza y la elasticidad de la piel, a prevenir las arrugas y a favorecer la cicatrización. También ayuda a fortalecer los huesos, los músculos y las articulaciones, y a prevenir enfermedades como la osteoporosis o la artrosis.

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El cuerpo produce colágeno de forma natural, pero con el paso del tiempo, la producción disminuye y la calidad se deteriora. Por eso, es importante consumir alimentos que aporten colágeno, como las patas de pollo. Según algunos estudios, las patas de pollo contienen entre 5 y 9 gramos de colágeno por cada 100 gramos de peso, lo que las convierte en una de las fuentes más ricas de esta proteína.

Para aprovechar al máximo el colágeno de las patas de pollo, es recomendable cocinarlas a fuego lento y durante un tiempo prolongado, para que se libere el colágeno de los huesos y la piel. También es conveniente no quitarles la piel, ya que es donde se concentra la mayor cantidad de colágeno. Además, se puede combinar el consumo de patas de pollo con otros alimentos que favorezcan la absorción de colágeno, como los cítricos, los frutos rojos, el tomate o el brócoli, que son ricos en vitamina C3.

La receta de patas de pollo de la abuela

Foto: Yana Gayvoronskaya / Pexels

Ahora que ya sabes los beneficios de las patas de pollo, te voy a enseñar cómo preparar la receta de mi abuela, que es muy fácil y deliciosa. Se trata de un guiso de patas de pollo con patatas, que se hace en una sola olla y que queda con una salsa espesa y sabrosa. Te aseguro que te va a encantar.

Ingredientes

  • 8 patas de pollo
  • 4 patatas medianas
  • 1 cebolla
  • 4 dientes de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1/2 cucharadita de comino molido
  • Sal y pimienta al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Agua o caldo de pollo

Elaboración

  • Lava y seca bien las patas de pollo con papel de cocina. Salpimiéntalas al gusto y fríelas en una olla con un poco de aceite de oliva, hasta que estén doradas por ambos lados. Retíralas y reserva.
  • Pela y pica la cebolla y los ajos. Pela y corta las patatas en trozos irregulares. Añade más aceite a la misma olla donde has frito las patas de pollo y sofríe la cebolla y los ajos a fuego medio, hasta que estén tiernos y transparentes.
  • Añade el pimentón, el comino y el laurel, y remueve bien. Incorpora las patas de pollo y cubre con agua o caldo de pollo, hasta que queden casi cubiertas. Lleva a ebullición y baja el fuego.
  • Deja cocer a fuego lento durante unos 30 minutos, removiendo de vez en cuando.
  • Añade las patatas y comprueba el punto de sal y pimienta. Si hace falta, añade más agua o caldo, pero no demasiado, para que la salsa quede espesa. Deja cocer otros 30 minutos más, o hasta que las patatas y las patas de pollo estén tiernas.
  • Sirve el guiso de patas de pollo con patatas bien caliente, acompañado de pan y una ensalada verde. Disfruta de este plato tradicional y nutritivo, que seguro que te recuerda a los sabores de la abuela.
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