Receta de Croquetas de pavo y huevo

En esta casa no somos capaces de resistirnos a ninguna croqueta y estas croquetas de pavo y huevo han tenido una acogida sublime ¡y no es para menos! Os contamos cómo las preparamos en casa paso a paso. Croquetas de pavo y huevo Las croquetas de pavo y huevo es nuestra última incorporación a la […]
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En esta casa no somos capaces de resistirnos a ninguna croqueta y estas croquetas de pavo y huevo han tenido una acogida sublime ¡y no es para menos! Os contamos cómo las preparamos en casa paso a paso.

Croquetas de pavo y huevo

Las croquetas de pavo y huevo es nuestra última incorporación a la gran familia de croquetas que tenemos en el blog y que podéis leer en «18 recetas de croquetas: trucos para la masa, fritura y conservación«. Ya sabéis lo que nos gustan las croquetas en esta casa y es que, si fuera por alguno, les poníamos una habitación en casa.

Como todo en la cocina, hay muchas maneras de preparar unas croquetas de pavo y huevo. En nuestro caso hemos optado por preparar unos solomillos de pavo (tardas pocos minutos), pero también lo podéis hacer con restos de un asado de pavo, asando una pechuga de pavo o con fiambre. A vuestra elección.

Preparar la bechamel casera suele ser lo que mas vértigo genera pero, la realidad, es que más que ser complicada lo que requiere es de tiempo y paciencia

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Croquetas de pavo y huevo – Ingredientes

  • 5 cucharadas colmadas de harina
  • 1 litro de leche aproximadamente
  • 600 gr de pavo (pechuga o solomillo)
  • 2 huevos
  • 1 cucharada de mantequilla
  • Croquetas de pavo y huevo
  • Sal
  • Pimienta recién molida

Cómo hacer croquetas de pavo y huevo

Lo primero que hemos hecho ha sido cortar el pavo en cuadraditos, cuanto más pequeños, mejor queda. Le añades sal y pimienta, o la especia que te apetezca, y lo fríes en la sartén. Cuando lo tengas, retira y reserva.

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Pon una cacerola con agua y sal a hervir para cocer los huevos. Recuerda que son unos 8 minutos, después los sacas para que se enfríen y reserva.

Para la bechamel:

  1. En una cacerola grande ponemos la mantequilla y dejamos que se funda.
  2. Se añade toda la harina y se remueve, veréis que va cambiando tanto el color como el olor de la harina.
  3. Comienza a añadir leche y renueves. Se tiene que ir añadiendo poco a poco, según veas que la harina absorbe la leche vas añadiendo, hasta que veas que no quedan grumos y tienes una textura homogénea, cremosa y un poco densa. El fuego ha de estar medio bajo para que no se te pegue ni se queme, remueve con constancia.

  1. Añade el pavo, puedes dejar que caiga el juego que ha soltado, y continúa removiendo, que se mezclen los sabores y vayas viendo si queda lo suficientemente cremosa y densa. Prueba de sal y rectifica si es necesario.
  2. Pela el par de huevos duros y los cortas en cuadrados pequeños, los añades a la cacerola y continúas removiendo hasta que esté lista.

  1. Finalmente, vuelca el contenido sobre una fuente y deja que se enfríe. Una vez frío, nosotros solemos dejarlo en la nevera unas horas, generalmente de un día para otro.

Dar forma a la croqueta. Para coger porciones y que nos queden unas croquetas bastante simétricas usamos una cuchara sopera.

Dispón de tres platos, uno para el huevo batido, otro para el pan rallado y, en el último, escoge un llano (también puedes optar por una bandeja si has hecho mucha cantidad) para que puedas colocar cómodamente las croquetas que van saliendo. Primero las pasas por huevo y que queden impregnadas por todas las zonas, las pasas al pan rallado y tienen que quedar bien rebozadas, por todos lados. Es el momento de cogerla con la mano y terminar de darle la forma. Cuando la tengas, la pones en el plato llano o la bandeja.

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Una vez que las tengas todas, ya puedes comenzar a freírlas en abundante aceite caliente. En un par de minutos por cada lado y las tienes en seguida. Colócalas sobre papel de cocina para que absorba la grasa sobrante.

Si quieres congelarlas solo tienes que cubrir el plato o la fuente donde las has colocado, envolverlas bien con papel de plástico y las llevas al congelador hasta dl día siguiente. En ese momento puedes despegarlas y pasarlas a una bolsa de congelación, para que no te ocupe tanto espacio.

Para freír croquetas congeladas recuerda que no hace falta descongelarlas previamente. Solo pon el aceite a alta temperatura, dejas que se doren por fuera un poco, y después bajas el fuego para que se hagan por dentro. Colócalas sobre papel de cocina para que absorba la grasa sobrante.

¡Y a disfrutar!

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