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Croquetas de Idiazábal

Las croquetas son pedacitos de un cielo cremoso, sabroso y con un ligero crujiente que lo envuelve todo. En este caso, os presentamos una receta de croquetas de Idiazábal que son una explosión de sabor desde el primer momento, con un doble crujiente de avellanas que potencian el sabor de este queso curado.

Croquetas de Idiazábal

El queso Idiazábal se elabora con leche de oveja y es originario del País Vasco y de Navarra. Es un queso de sabor intenso y podéis encontrarlo con un toque ahumado, que es el que nosotros hemos utilizado para estas croquetas, lo que da un resultado sencillamente impresionante.

La preparación de las croquetas de Idiazábal no tiene ningún misterio, es una elaboración de croquetas con queso que os resultará sencillo de preparar siempre que sigáis el paso a paso que os indicamos. Las avellanas van a hacer magia con estas croquetas, no sólo por el toque súper crujiente que le van a dar sino también por la combinación de los sabores.

En San Sebastián fue la primera vez que comí estas croquetas de Idiazábal y nos lo presentaron acompañado de una salsa de membrillo. Si podéis prepararla en casa o poner unos trocitos de membrillo para contrastar sabores, os va a sorprender y a encantar.

Después de nuestro paso por el norte, buscamos recetas que se pareciesen y encontramos a Sweet and Sour. Os animamos mucho a que las preparéis en casa y os enamoréis, como cada vez, del mundo croquetero.

Croquetas de Idiazábal: Ingredientes

  • 170 gr. queso Idiazábal
  • 70 gr harina
  • 75 gr mantequilla
  • 35 ml de aceite de oliva
  • 1 chalota mediana
  • Leche entera
  • Sal
  • Pimienta recién molida

Cómo hacer croquetas de Idiazábal

Como veréis, la preparación de estas croquetas básicamente es igual que siempre, aunque hemos añadido algunos detalles que pueden resultarte interesantes.

Preparar la masa de croquetas

Lo primero es rallar todo el queso Idiazábal para no perder de vista en ningún momento la bechamel que comenzaremos a preparar en cuanto esté listo este paso.

Pon la mantequilla y las cucharadas de aceite en una cacerola y al fuego. Cuando ambas grasas estén bien derretidas será el momento de añadir la cebolla picada en trocitos pequeñitos (o grandes si después queréis pasarle la batidora) para que se sofría.

Una vez que esté lista, incorpora la harina, removiendo rítmicamente para favorecer que se tueste sin llegar a quemarse.

A continuación, comienza a echar leche poco a poco. Con esto, lo que vamos a conseguir es que la harina vaya absorbiendo la leche, por supuesto, hay que remover constantemente. Una vez que haya absorbido la leche, será el momento de ir echando y no antes. Al principio veréis que hay que echar más cantidad de leche y, posteriormente, a poquitos. El objetivo es conseguir una bechamel cremosa, que no sepa ni a harina ni leche, pero también con cuerpo, tiene que estar algo densa.

Si veis que os han quedado grumos o no queréis que se note en textura la cebolla, pues será el momento de pasarle la batidora.

Incorpora todo el queso Idazábal rallado y remueve hasta que esté completamente ligado, con una masa homogénea. Una vez que lo tengas, prueba de sabor y echa tanto la sal como la pimienta recién molida.

En el momento que lo tengáis a vuestro gusto, tanto en sabor como en textura, será el momento de apagar y volcar toda la masa de croquetas en una fuente un poco honda. Déjalo enfriar completamente, nosotros lo dejamos siempre de un día para otro.

Preparar las croquetas

Para el rebozado tenéis que disponer de tres platos para el huevo batido, el pan rallado y las avellanas tostadas. En cuanto a las avellanas, nosotros las hemos troceado en casa y luego tostado pero cuidado con que no os queden ni demasiado pequeñas ni quemadas.

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Con una cuchara vais cogiendo porciones de masa de croqueta y las pasáis por huevo. Tiene que quedar completamente bañada por todos los lados pero dejáis que escurra un poquito el huevo. Después, las pasáis por el pan rallado y que todos sus lados queden cubiertos por el mismo. A continuación, repetimos la operación del huevo y ya las pasáis por las avellanas tostadas.

En el caso de que queráis hacer croquetas de sobra y vayáis a congelar, quedaros con el rebozado tradicional: huevo y pan rallado. Las avellanas tendrán que ser posteriormente.

Freír croquetas

Si freís las croquetas frescas veréis que no vais a tardar casi nada. Siempre hay que empezar con el fuego un poquito alto, caliente, para que se doren. Y luego se baja para que se hagan por dentro.

Las croquetas frescas no tardan nada en hacerse, las croquetas congeladas van a tardar un poquito más, así que hay que estar pendiente que ese primer paso de dorar no sea excesivamente alto para que luego se hagan poco a poco por dentro.

Colócalas en un plato cubierto con un papel de cocina para que absorba la grasa sobrante y a servir rápidamente. Si lo acompañáis de un poco de membrillo, ya sea en salsa como unas porciones pequeñas cortadas, veréis que combina de maravilla.

Otro recetario que os recomendamos son:

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