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Gofres belgas caseros (receta fácil y auténtica)

Gofres belgas, cuando quieras y como quieras, pero en tu casa. Impresionante ¿no? Imagínate levantarte por la mañana y decir “Me voy a preparar unos gofres belgas, de los auténticos” Pues ¡Te enseñamos cómo hacerlo realidad con esta receta fácil y deliciosa, tú eliges la salsa con la que acompañarla.

Gofres belgas caseros – receta fácil y auténtica

Hay una gran variedad de recetas de gofres y no todos son belgas, cada uno va a requerir de una masa concreta y también de una forma determinada. Al igual, que tampoco es común añadir determinadas salsas o toppings, que es algo que se ha hecho más en otras zonas que en la propia Bélgica.

Dicho esto, os compartimos una receta de gofres belgas que vimos en Sweet and sour y en Visit Flanders, que nos conquistaron y nos animaron a lanzarnos por primera vez a hacer unos gofres en casa. Tengo que deciros, con bastante vergüencita, que llevo varios meses con la gofrera en casa y aún no la había estrenado; me temo que ahora va a llegar el momento de no parar…

La receta de gofres belgas caseros es muy sencilla de preparar, tal y como vais a ver en la preparación. Sólo es importante que tengas en cuenta que va a necesitar un tiempo de reposo, pues tiene que doblar el tamaño de la masa.

Gofres belgas caseros – Ingredientes

  • 125 gr. de harina todo uso
  • 4 gr. de levadura seca (panadería) o 12 gr. levadura fresca
  • 75 gr. de azúcar perlado o azúcar común
  • 100 ml de leche
  • 50 gr de mantequilla
  • 2 gr pizca de sal
  • 1 huevo

Opcional. Aceite vegetal para engrasar la gofrera

Cómo hacer gofres caseros

Pon la leche (si vas a usar levadura fresca, reserva un culín) en un cazo con la mantequilla, lo pones al fuego y dejas que se caliente. La idea es que se derrita por completo pero, en cuanto veas que alcanza calor, puedes apagar el fuego y deshacerla con el calor residual.

Una vez que este paso esté listo, deja que enfríe un poco la leche y añades la yema de huevo. No tiene que estar la leche caliente puesto que se puede cuajar y no queremos eso. Así que, añade la yema y remueve. Reserva.

Si vas a utilizar levadura seca de panadería vuélcala en un recipiente junto con la harina, el azúcar y la pizca de sal. Si vas a usar levadura fresca, la tienes que deshacer en el culín de leche que has reservado y tiene que estar tibia; el resto de ingredientes que hemos indicado, los añadirías en un recipiente a parte. Mezcla los sólidos.

Vuelca el contenido de la leche con mantequilla sobre la harina y remueve con una espátula, mézclalo todo bien hasta que esté homogéneo. Verás que la textura es blandita aunque sólida.

Tápalo con papel film y lo dejas reposando hasta que duplique su tamaño. El tiempo que tarde en hacerlo dependerá del calor que haya en tu hogar, así que evita zonas de frío y de corrientes de aire. Generalmente, suele ser de unos 35 minutos.

Pasado este tiempo, monta las claras de huevo a punto de nieve. (Si tienes dudas, puedes ver este artículo “Cómo montar las claras a punto de nieve“). Échalas sobre la masa y ve mezclando con movimientos envolventes, hasta que esté todo bien integrado.

Pon la gofrera a calentar. Puedes pincelar el interior con un poquito de aceite vegetal para asegurarte de que no se pegará. Cuando esté caliente, echas dos o tres cucharadas de masa y lo extiendes con toda la rapidez que sea posible, pues se van a empezar a hacer en seguida. Cierra la gofrera y lo dejas hasta que tenga el punto de dorado que te guste, el tiempo va a variar según vuestra gofrera, la temperatura y vuestros gustos.

Una vez lo tengas, los levantas con una espátula de silicona y a servir directamente con lo que más os guste. Nosotros hemos utilizado una salsa de caramelo o toffee que teníamos preparada junto con unos hilos de crema de cacao casera (tipo nutella).

¡A disfrutar!

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