Lasaña de calabacín y atún (sin pasta)

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La lasaña de calabacín y atún es una receta deliciosa, súper fácil de preparar y que no lleva ni pasta ni bechamel, por lo que está libre de cualquier tipo de harina. Es una receta sensacional y muy completa a nivel nutricional, y no os cuento lo rica que está, eso mejor lo probáis en casa. Os cuento cómo la hemos preparado paso a paso.

Receta de lasaña de calabacín y atún

Hay un montón de maneras de preparar una lasaña y, en esta ocasión, preparamos una lasaña de calabacín y atún sin necesidad de añadir pasta ni tampoco hemos hecho una bechamel, por lo que los tiempos de preparación se acortan, resulta más ligera y no contiene nada de gluten.

A pesar de que lo típico de una lasaña es comerla recién hecha y calentita, también la podéis comer a temperatura ambiente. Es decir, que me guardé un trocito para llevármela a la oficina y la dejé a temperatura ambiente para comerla sin pasarla por el microondas y que tuviera todo su sabor, estaba tremendamente rica. Así que, con esto, pensaros también en prepararla de un día para otro o para esos momentos en los que vais a comer fuera y queréis algo que realmente esté bueno. Merece la pena.

Como vais a ver en la lista de ingredientes, esta receta de lasaña de calabacín y atún no tiene ningún tipo de misterio ni es una receta que os vaya a suponer ningún problema. Podéis personalizarla sin lugar a dudas, incluyendo más ingredientes, cambiando unos por otros, etcétera.

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Lasaña de calabacín y atún – Ingredientes

Para dos personas:

  • Un calabacín
  • 2 latas de atún
  • Salsa de tomate casera
  • 2 huevos
  • Queso feta (o el que más os guste)
  • Queso emmental (o uno que funda bien)
  • Aceite de oliva virgen

Cómo hacer lasaña de calabacín y atún

Nosotros ya teníamos la salsa de tomate casera preparada, la cual iba especiada con un poco de albahaca que le ha dado un toque sensacional al plato. Si podéis, optad por las caseras y si tenéis que prepararla aquí os dejo la receta «salsa de tomate casera«, y si necesitáis algo más exprés y tenéis un bote de tomate por casa, pues adelante.

Pon un cazo al fuego con abundante agua y una cucharadita de sal. Cuando esté caliente añades los huevos con cuidado y dejas que se cuezan durante unos 7 minutos aproximadamente. Cuando ya estén los huevos duros los dejas enfriar un poco, los pelas y reservas.

Lava el calabacín y lo cortas en rodajas de un grosor medio, ni muy finas ni exageradamente gordas. Pones una sartén al fuego con unas gotitas de aceite y, cuando esté caliente, añades las rodajas de calabacín. Mantén una temperatura media para que se puedan hacer por dentro pero sin llegar a quemarse por fuera. Verás que no tardas mucho en tenerlo listo. Repite tantas veces como calabacín tengas entre manos. Ve colocando todo el calabacín en un plato y reservas.

Pon el horno a calentarse a 200º.

Quita el aceite del atún y lo echas sobre un plato. Desmiga. Incorpora ahora la yema del huevo y la trituras con el atún. La clara la cortas al tamaño que más te guste. Añade unas buenas cucharadas de tomate para que todo quede bien húmedo y reserva.

Montamos la lasaña. En un recipiente apto para el horno echas un poquito de salsa de tomate en el fondo, colocas unas filas de rodajas de calabacín y lo cubres con la mezcla de atún. Echa por encima un poco de queso feta desmigado. Repites operación tantas veces como quieras: calabacín, mezcla de atún, feta y termina con una fila de calabacín para cubrirlo todo.

Sobre esta última fila echas un poco de salsa de tomate casera y terminas de cubrir con el queso para fundir, en nuestro caso emmental. Lo metes al horno durante unos 15 minutos más o menos, que dé tiempo a que todos los sabores se aúnen y a que el queso se funda, que quede gratinado.

Después, ya solo queda servir para comerlo bien calentito.

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