Pechugas de pollo en escabeche

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Las pechugas de pollo en escabeche son una opción maravillosa para llevarte a la oficina en el táper, para comerlo de picnic o incluso para comerlas recién hechas. Es un plato que se puede servir en frío o en caliente, con un resultado estupendo y súper aromático. Te contamos cómo prepararlas en casa ¡es muy fácil!

Receta de pechugas de pollo en escabeche

Seguro que conoces otras recetas que se preparan en escabeche, ya sea el atún en escabeche, boquerones en vinagre u otro tipo de pescados que puedes hacer fácilmente en casa. Pues bien, el pollo en escabeche también queda estupendo y es una opción más para disfrutar de unas pechugas de una forma diferente.

Para aquellos que no conozcáis el escabeche se trata de un método de conservación de alimentos en vinagre, lo que implica que podemos tenerlos en la nevar más tiempo sin que pierda cualidades ni se pongan malos. Además de la conservación, el escabeche también le da un aroma y un sabor a los alimentos estupendo.

La preparación del escabeche puede variar pero suele tener una parte de vinagre, sal, aceite, vino y alguna hierba aromática. Después, como habéis podido ver en otras preparaciones y podréis ver en esta de pechugas de pollo en escabeche, se pueden utilizar otros ingredientes y cocinados para darle más sabor como los ajos, la zanahoria o la cebolla.

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Pechugas de pollo en escabeche – Ingredientes

  • 500 gr. de filetes de pechuga de pollo
  • 2 cebollas
  • 3 – 4 zanahorias
  • 2 hojas de laurel
  • Una cucharada de pimienta en grano
  • 1/4 vaso de vinagre de Jerez o de Módena
  • 1/4 de vino (el mío, de guisar)
  • 1/2 vaso de agua
  • 2 clavos (opcional)
  • 1 buen chorro de aceite de oliva virgen

Si lo quieres más picante puedes añadir una o dos guindillas cuando se añade la pimienta.

Cómo hacer pechugas de pollo en escabeche

Lo primero es preparar las verduras. Pela la cebolla y la cortas en juliana (tiras), no exageradamente finas. Pela la zanahoria y la cortas en rodajitas finas. Reserva.

Coloca una cacerola o sartén al fuego con un buen chorro de aceite de oliva. Si vas a hacerlo con una pechuga entera tendrás que marcar la carne en este momento, solo por fuera y que no se hagan, después la retirarías a un plato y la reservarías.

A la misma cacerola o sartén se añade ahora la cebolla con un poco de sal.

Cuando esté transparente la cebolla se añade la zanahoria, las hojas de laurel, la pimienta y, si te animas, el clavo. Déjalo haciéndose hasta que se dore, removiendo de vez en cuando para que no se pegue y el calor llegue a todas las partes.

Añade el vino, el agua y el vinagre. Deja que se evapore el alcohol durante unos 5 minutos.

Incorpora los filetes de pechuga de pollo que hemos marcado previamente y deja que terminen de hacerse. Puedes tapar la cacerola o la sartén. Verás que en pocos minutos tienes la carne lista, jugosa y la salsa ha reducido. Si haces las pechugas enteras, tardarán unos 20 minutos aproximadamente.

Una vez esté listo, prueba la salsa para comprobar que está a tu gusto, ni muy fuerte ni muy floja.

A continuación, ya puedes servirlo caliente o dejarlo enfriar por completo para presentarlo como un plato frío, utilizarlo en bocadillos, con una ensalada o para el táper del día siguiente, con pasta o arroz, lo que tú quieras. Dura unos 4 días en la nevera en buen estado.

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