Croquetas de espinacas y queso de cabra

Las croquetas de espinacas y queso de cabra están buenas, no lo siguiente. Con una cremosidad en su punto, una buena capa crujiente en su exterior y un interior bien sabrosón. Es nuestra nueva incorporación a nuestra remesa de recetas de croquetas caseras, y es que es una manera estupenda de disfrutar de unas espinacas […]
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Las croquetas de espinacas y queso de cabra están buenas, no lo siguiente. Con una cremosidad en su punto, una buena capa crujiente en su exterior y un interior bien sabrosón. Es nuestra nueva incorporación a nuestra remesa de recetas de croquetas caseras, y es que es una manera estupenda de disfrutar de unas espinacas de una forma diferente. Os mostramos cómo prepararlas en casa paso a paso.

Croquetas de espinacas y queso de cabra

Somos una familia muy croquetera, la verdad, y es que tenemos una larga tradición de croquetas como plato importantísimo -y muy demandado- en todos los cumpleaños y celebraciones de postín porque, como no puede ser de otra manera, yo también me sumo a la frase típica pero real «como las croquetas de mi madre no hay ningunas«. Es así, lo tengo asumidísimo, pero sin intentar llegar a su listón, os comparto recetas estupendas, basadas en su forma de hacer croquetas y con las que conseguiréis unas croquetas deliciosas.

En cuanto a las croquetas de espinacas y queso de cabra os tengo que decir que son tan sencills de preparar como cualquier otras, lo único que van a cambiar los ingredientes. Para que os queden estupendas os recomiendo invertir en un buen queso de cabra porque, aunque os parezca una tontería, va a tener un gran protagonismo (no, la croqueta no sabe solo a queso de cabra) y puede marcar la diferencia.

Por lo demás, como siempre, hay ingredientes que podéis variar en esta receta de croquetas de espinacas y queso de cabra. A mí me gusta utilizar mantequilla para la bechamel, mi madre es más de usar aceite de oliva virgen. Hay quien empana con harina, nosotras solemos hacerlo siempre y únicamente con pan rallado, haciendo solo un empane y no doble. También podéis añadir más ingredientes, como unos piñones o unas pasas, lo que va a ir aumentando el nivel de sabores y texturas de la croqueta ¡A vuestro gusto!

Croquetas de espinacas y queso de cabra – Ingredientes

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  • 175 gr. espinacas
  • 100 gr. queso de cabra
  • 100 gr. harina
  • 600  ml de leche entera
  • 40 gr. de mantequilla
  • Sal
  • Para el rebozado
    • Pan rallado
    • Huevos
  • Aceite para freír

Cómo hacer croquetas de espinacas y queso de cabra

Lava las espinacas y las cortas. No hace falta que se extremadamente pequeño pero sí un poquito más que el tamaño de la hoja mini. Después las pasas por el grifo, escurres y las sofríes con un poco de sal en la sartén durante unos minutos. Verás que reducen considerablemente. Reserva.

Comenzamos a preparar la bechamel:

  • Pon la mantequilla en una cacerola antiadherente.
  • Cuando esté fundida añades la harina y remueves para que se tueste, cuidado que no se queme.
  • Comienza a incorporar poco a poco la leche y remueve. Tienes que incorporar leche según vaya absorbiéndola, removiendo para deshacer los grumos. Cuando te canses, metes la batidora y trituras todos los grumos. En total, tienes que estar unos 20 minutos cociendo la bechamel, removiendo y con cuidado de que no se pegue. Si la pruebas, no tiene que saberte ni a leche ni a harina.
  • Incorpora sal al gusto, también puedes añadirle un poco de nuez moscada.

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Añade las espinacas junto con el queso de cabra pelado y troceado. Continúa removiendo hasta que veas que el queso de cabra se ha fundido por completo.

Comprueba que la sal está correcta antes de apagar el fuego. Cuando veas que tienes ante ti una cremita densa, pero no una plasta sólida ni tampoco muy líquida, es el momento de retirar.

Vuelca el contenido sobre un recipiente. Déjala que se enfríe completamente y después la metes en la nevera hasta el día siguiente.

Nosotras hacemos las croquetas con una cuchara, es decir, cogemos una porción de masa y después las pasamos por huevo batido y después por pan rallado. Le das forma con las manos y las vas colocando en un recipiente llano.

Si quieres congelarlas, puedes meterlas así tal cual. Después, cuando se hayan congelado, las separas con un cuchillo y las metes en bolsas de congelar para que ocupe menos espacios. ¡Y listo!

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Para freír ya sabéis que tenéis que hacerlo en abundante aceite caliente, nosotras usamos de girasol. Si las haces frescas verás que en pocos minutos las tienes listas; si las haces congeladas, primero las doras con un fuego medio fuerte y después las dejas a fuego bajo para que se hagan bien por dentro. De las dos maneras, pásalas por un papel de de cocina para que absorba el aceite restante.

¡A disfrutar de las croquetas!

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